Musée Saint-Raymond, musée des Antiques de Toulouse
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Place Saint-Sernin. Tél. : 05 61 22 31 44. Ouvert 7/7, de 10:00 à 18:00. Gratuit pour les - 18 ans. Gratuit pour tous chaque premier dimanche du mois.

 

Tolosa en Narbonensis


© J.-F. Peiré
© J.-F. Peiré
La segunda planta del museo está consagrada a la ciudad romana de Tolosa.

La Toulouse prerromana

Se atestigua a la población de la llanura tolosana durante el período protohistórico. Aquella época, llamada también edad de metal, se extiende desde 2500 hasta los años 50 antes de nuestra era. El final de aquel período es marcado en la Europa occidental por el desarrollo de la cultura celta. Los autores de la Antigüedad llaman a las poblaciones celtas instaladas en Galia « galos ». Sabemos, gracias a los textos de Cesar o de Estrabón, que Toulouse, llamada entonces Tolosa, era la capital de los Tolosates, un pueblo que formaba parte de la confederación de los Volques Tectosages. Los textos no permiten precisar la localización de la Tolosa gala pero vestigios importantes permiten proponer la hipótesis de una capital de los Tolosates constituida de varios sitios mayores.
 
En Vieille-Toulouse, en los cerros que dominan la orilla norte del río Garona, fueron descubiertos vestigios de un núcleo de población gala en un lugar elevado. Fue en ese oppidum que domina la llanura tolosana donde estaría el centro del poder político y religioso de Tolosa.
           
Otros descubrimientos nos permiten imaginar la vasta superficie de Tolosa evocada por los autores antiguos. El oppidum galo de Vieille-Toulouse fue abandonado a partir del reinado del emperador Augusto (entre 27 a.C. y 14 d.C.), con la creación de la provincia romana de Narbonensis. Desde entonces la capital de ciudad se sustituye al oppidum en la llanura y en la orilla norte del Garona: nace una nueva Toulouse que, cosa rarísima, conserva su nombre de Tolosa.

© J.-F. Peiré
© J.-F. Peiré
 Toulouse  en la época romana

La ciudad de Tolosa es una de las más extensas de la provincia romana de Narbonensis y su capital forma parte de las grandes ciudades del mundo romano occidental. Aunque sea difícil estimar su población, el trazado de su recinto fortificado, largo de 3 Km, permite determinar una superficie de noventa hectáreas.
 
La ciudad romana se organiza alrededor de vías dotadas de un sistema sofisticado de evacuación de las aguas, construido antes del acondicionamento de la calzada. En la intersección de las dos vías principales se encuentra el foro, una gran plaza pública que agrupa edificios unidos a la vida social, política, económica y religiosa. Probablemente, un mercado estaba al lado de una basílica civil (donde se pronuncia la justicia), una curia (donde se reúne el consejo municipal) y templos.
De esos edificios solo un templo monumental ha sido encontrado y excavado en parte. Este edificio imponente se llama capitolium así como el de Roma. Consagrado a tres divinidades, -Júpiter, Juno y Minerva-, domina la gran explanada.
Unas galerías cubiertas sostenidas por columnas lo rodean. Se conocen otros edificios públicos al interior de las murallas de la ciudad antigua : otro templo, un teatro construido cerca del río Garona, quizás un anfiteatro, sino también termas públicas edificadas entre el foro y la puerta narbonense. La ciudad está alimentada en agua por un acueducto que cruza el río antes de penetrar en la ciudad. Fuera de la muralla, a cuatro kilómetros al noroeste de Tolosa, se encuentra un asentamiento, santuario de confluencia, que comporta un templo, un anfiteatro y dos grandes termas públicas. Establecida en la confluencia del Touch y del Garona, en el sitio del actual barrio de Ancely, esta ciudad ve su población aumentar durante algunas fiestas que atraen a los habitantes de la ciudad de Tolosa así como a sus representantes.        

Tolosa cuida de la romanidad al extremo Occidente de la provincia de Narbonensis. Se beneficia del estatus de colonia romana en una fecha incierta. Quizás en el momento en que está autorizada a construir un recinto (a inicios del siglo I) o bien bajo el reinado del emperador Domiciano (entre 51 y 96 d.C.) que le da el título de Palladia Tolosa y le permite ponerse bajo la protección de Palas-Atenas, diosa de la sabiduría.
 
Hacia los siglos III-IV, se constatan numerosas modificaciones en el urbanismo. La muralla está completada a lo largo del Garona. Se cierra el gran templo del foro a raíz de los edictos imperiales que prohíben la práctica de las religiones tradicionales. Se desarma en parte y se recuperan sus materiales. El inicio del siglo V es marcado por la llegada a Toulouse de los reyes visigodos a los que el poder imperial autoriza a instalarse en el suroeste de Galia.

© J.-B. Pech
© J.-B. Pech
La provincia romana de Narbonensis

La fundación de la provincia de Transalpina se realiza entre 122 y 118 a.C. y se puede atribuir a Domicio.
Entre 58 y 44 a.C., César lanza un nuevo proceso de colonización que desencadena la guerra de las Galias durante la cual la provincia de Transalpina sirve de basa de campaña. Vuelve a crear la colonia de Narbonne.
En 27 a.C., Augusto, su sucesor, reúne en Narbonne una asamblea que censa a los galos y arregla su estado civil y político.
Quizás fue a partir de ese momento cuando data el nombre de Narbonensis. La Narbonensis está totalmente integrada al mundo romano. Augusto refuerza más la colonización y funda Béziers, Orange, Fréjus. Rápidamente se realizan grandes programas monumentales unidos al culto imperial, en particular al de Augusto como testimonian los retratos de Béziers expuestos en esta sección.
Además de ser magníficas arquitecturas, los monumentos se convierten en el marco de una nueva vida social y de un nuevo modo de vida.
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